Las idas y vueltas suelen llevar más tiempo que la propia creación. Comentarios vagos («¿puedes darle más punch?»), capturas anotadas por todas partes, mensajes dispersos en varias apps... Así puedes poner orden en todo eso.
1. Un brief antes de empezar
Muchos retoques vienen de un brief incompleto. Antes de abrir Photoshop, pide:
- El título (aunque sea provisional) y el tema del vídeo
- El momento clave del vídeo, el que se quiere mostrar
- Las imágenes disponibles: capturas, fotos, brutos de grabación
- 2 o 3 miniaturas de referencia que le gusten al cliente
- Lo que no quiere de ninguna manera
- La fecha de publicación
2. Comentarios precisos, directamente sobre la imagen
«El texto es demasiado pequeño» es más útil que «le falta fuerza». Lo más eficaz: que el cliente señale en la imagen lo que quiere cambiar. Un círculo alrededor de la cara con «más grande» vale más que un párrafo largo.
3. Versiones numeradas
V1, V2, V3: cada comentario corresponde a una versión concreta. Así evitas el famoso «no, me gustaba más la de antes... bueno, la de antes de la de antes».
Guarda todas las versiones: es habitual que un cliente vuelva a una versión anterior.
4. Un número de retoques fijado de antemano
Anuncia desde el principio cuántos retoques están incluidos. No es ser rígido: así el cliente agrupa sus comentarios en lugar de mandar uno por mensaje.
5. Mostrar la miniatura en contexto
Un cliente suele juzgar la miniatura en grande, en su pantalla. Enséñale también cómo queda en pequeño, en el feed de YouTube, junto a los demás vídeos de su nicho. Muchos debates se acaban cuando se ve en contexto.
6. Cerrar bien
- Una aprobación por escrito, aunque sea un simple «aprobado».
- El archivo final en el formato correcto: 16:9, JPG o PNG (consulta las especificaciones oficiales).
- La factura, enviada en ese mismo momento.